Redes Sociales: Muchos cierren sus cuentas en pos de calidad de vida y de la salud mental

“Desintoxicarse” de las redes sociales, una moda que poco a poco gana terreno” – Libro “El sujeto escondido en la realidad virtual” de Litvinoff.  “Quien curiosea en los muros cree estar frente a la vida misma, cuando suele no tratarse más que de una ficción, una máscara, una banalidad. No se muestra todo cuando ‘todo está a la vista’, es una ilusión”. Hace cuatro años en Francia casi el 20% de la población del país galo decidió darle la espalda a las redes sociales porque sentían que “se estaban perdiendo la vida de verdad”

Ser usuario activo de redes sociales supone varias cosas. En principio, implica dedicarle tiempo a posteos y a mirar lo que suben los demás; esperar la reacción de los contactos frente a una publicación; medir el grado de aceptación “del grupo” según la cantidad de “me gusta” recibidos; comentar, responder o incluso, en algunos casos, defenderse.

Si bien para la mayoría de los millones de usuarios de Facebook, Twitter o Instagram todo esto resulta gratificante, poco a poco se van abriendo paso los que se declaran hastiados y deciden cerrar sus cuentas definitivamente o, los menos determinantes, por el tiempo que consideren necesario para “desintoxicarse de las redes”.

realidad-virtualLas agresiones verbales recibidas, el tiempo que les insume, sentirse “adicto/a”, más frustrados al compararse con otros contactos, estresados, con menos autocontrol y más solos, figuran entre los principales motivos que impulsan a “desconectarse”.

Los mensajes agresivos figuran entre los principales motivos que incitan a cerrar cuentas en redes sociales. Los comentarios de los usuarios pueden ser muy hirientes.

“El anonimato es como un disfraz. Amparados en esto, muchos se animan a insultar sin ningún filtro. El que agrede no se siente responsable de lo que dice”, dice la licenciada Diana de Litvinoff, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y autora del libro “El sujeto escondido en la realidad virtual” (segunda edición).

El hecho de que no exista un “cara a cara” que exija miradas, gestos, tonos de voz, también favorece que las críticas sean lanzadas de forma brutal. Algunas personas con dificultades de expresión (acaso timidez sumada a una agresividad pasiva) aprovechan estas plataformas para soltar sus emociones contenidas.

La autovaloración a merced de la comparación

“También está el tema de la autovaloración. Muchos viven pendientes de los ‘me gusta’ para reafirmarse y comparar los “éxitos” que pueden mostrar con el de los demás y eso les insume mucha energía”, dice Litvinoff. En el afán de sentirse aceptados y reconocidos se comparte los momentos más agradables de la vida.”

“En este sentido puede entenderse que muchos cierren sus cuentas en pos de la “calidad de vida y de la salud mental”.

Fuente: Diario Democracia –  enero de 2017 –  Síntesis de “Desintoxicarse” de las redes sociales, una moda que poco a poco gana terreno”.

 “Ser o ser Otro: desafíos de la alteridad en la cultura” por Diana Sahovaler de Litvinoff

“El superyó que antes pesaba con sus prohibiciones, ahora expresa un mandato opuesto: “gozar lo más posible”; para ello la cultura está preparada para procurar los objetos. La oferta de objetos de goce coincide con una sobreoferta comunicacional e informática y un desarrollo científico-tecnológico que potencia la sensación de que “todo lo que se desea podrá ser posible” Pero el ser humano desea pero también teme el cumplimiento de sus fantasías. A través de la realidad virtual el sujeto ha encontrado una manera de expresar su subjetividad sin riesgo, a través del ciberespacio en el que ha transferido un saber y la posibilidad tanto de esconderse como de manifestarse.”

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